Sopita de estrellas

Cuando estás lejos de tu casa, uno de los pequeños lujos que hacen de la vida algo soportable, es la comida casera.

No es frecuente poder disfrutarla, en ocasiones sólo es posible hacerlo cuando visitas a tu familia, o cuando alguien te invita a partir el pan en su mesa.

A veces pasan meses enteros sin que tu paladar saboree los guisos más sencillos, y te hartas de hamburguesas, chicken mc Nuggets, tortas de la esquina y hasta sabritones ahogados en salsa valentina, que se tornan en tus principales proveedores de nutrientes.

Uno va perdiendo el gusto por lo sencillo y lo preparado con cariño. hasta que derrepente ZaZ, como un rayo de sol entre la tormenta, un alma caritativa de invita algo de comida hecha en casa.

Hoy tuve la ventura de que un alma así se apiadara de mí. Fué algo bien sencillo. Una humilde sopa de estrellitas. Sonará estupdísimo, pero me supo mas buena que el desayuno steikeneggs del IHOP que me reseté en navidad. El aroma, la textura, hasta lo calientito de la sopa me transportó al momento en que mi má nos la servía con cariño y cuidado.

Seguro, no era la mejor sopa del mundo.. pero ah, jijo, que rica es la comida casera.

Si la tienes no la desprecies, es única.
Si no la tienes, nunca desprecies la oportunidad de probarla de vez en cuando…

*burp*


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