Destiladero

El alma es como una esponja
y cada estímulo exprime un licor distinto de la misma

El odio destila sudor
El deseo destila saliva
La ira destila hiel
El dolor destila lágrimas
La pasión destila semen
El cariño destila suspiros
El miedo destila urea
La envidia destila una fétida escencia
El desprecio destila heces
La desesperación destila ácidos
Los celos destilan vituperios vertidos en vómito
Sólo la esperanza destila sueños.

Los sueños se corroen en el nocivo ambiente de la nauseabunda mezcla de mi destiladero; para sólo dejar escapar una burbuja de gas, que se disuelve en un suspiro.

Bebiendo la copa de mi alambique


Acerca de este articulo