Cansancio

El cuerpo tiene límites que está más que dispuesto a recordarnos tan frecuentemente como sea posible. Y conforme pasan los años se alegra más en virar nuestra memoria a esos límites con mayor insistencia y singular alegría

Hay cansancios que son molestos, pero hay otros que son deliciosos y te abrazan todo el cuerpo como la pesada cobija cuando hace frío. Son los cansancios de satisfacción de que has hecho un buen trabajo, de que has causado una buena impresión, de que tu esfuerzo es apreciado.

Es el cansancio que te envuelve después de que tocas fondo y sientes que tu vida se reacomoda.

Es el cansancio cuya recompensa es la promesa de fuerzas renovadas para seguir inmolando en el altar de la vida el cordero de tu mejor esfuerzo.

El cuerpo cansado, el alma en paz y la conciencia tranquila.


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