Los placeres de la lectura

A través de los años (casi 30 buaaa) me he encontrado con diversas lecturas y autores que me han hecho soñar, llorar, suspirar, desear, e incluso sentir asco, asombro y cuanta hierba encuentra uno en el gamut emocional.

Hay lecturas que quedan grabadas en la memoria y te hacen identificarte tanto que marcan tu vida, personalidad y hasta el sobrenombre que tu mismo escoges (Dumas). Otras te llenan de frases útiles y oportunas (ZunTzu).

Todavía otras hacen que las ideas nazcan, crezcan, se reproduzcan y peleen entre ellas, dejando algunas muertas en el camino (Maquiavelo, Dehesa, Schlarman, Chomsky, Escribá, Ratzinger, Wojtyla)

No faltan las que te distraen y te transportan a mundos insospechados (Tolkien, Rice, Verne, Asimov, Twain) o te abren la curiosidad sobre nuevas áreas del conocimiento (Harris, Frankl, Sagan, Sade)

Tambié las hay que sólo elucidan suspiros de tu niñez, recuerdos de la adolescencia y palabras que tu boca quisiera haber dicho en algún momento (Darío ).

Pero las más escasas de todas esas lecturas son las que logran todo eso al mismo tiempo, y ésas son las que mas extraño cuando me hacen falta y más disfruto cuando las leo de nuevo. Autor q no ha sido descubierto, crónica de una vida que empieza y que a la vez es longeva y ha recorrido todo un camino.

Destello del consuelo de saber que todo está bien.

ésa es mi lectura más placentera y la que ocupa un lugar privilegiado en la rotonda ilustre de mis lecturas.


Acerca de este articulo