El inminente progreso y las cápsulas del tiempo

No he escrito ultimamente pues me encuentro disfrutando de un periodo de paz como pocos he tenido en mi vida. De alguna manera todas las cosas se estan arreglando y todos los patitos se estan acomodando en una sola fila…

Independientemente de eso, despues de incubarme durante casi una semana en brazos de mi sacrosanta madre, asomé la nariz un poco más allá de la puerta y me he quedado sacado de onda.

Hay cosas que nunca cambian y que nunca cambiarán. Hay sin embargo cosas que no pueden quedar estáticas. Prueba patente de ello es el primer paseo que di por el lugar que me vió crecer.

No le puedo decir ciudad, pero tampoco le puedo decir pueblo. Esta en un limbo in-between que resulta extraño.

Mis amigos, iguales física, emocional, intelectual y profesionalmente. Es el efecto ensalada. La ciudad, creciendo. Nuevos lugares que a la vez son los mismos. Nuevos comercios con sabor a lo que eran antes. Es lo mismo pero mejorado. Es lo nuevo pero reciclado. Puedo estar equivocado, pero es el sabor que me dá

5 años de ausencia no pasan de gratis y donde mi memoria coloca ciertos objetos, encuentro objetos distintos. Pero saben a lo mismo. Hay un gran potencial sin duda, si tan solo la ciudad se decidiera por su vocación. Porque hay turismo pero no el suficiente, hay industria, pero no la suficiente, hay comercio, pero no el suficiente, Hay gente, pero no las ganas suficientes.

Me ilusiona y me causa sopor al mismo tiempo. Sólo un empujoncito. Libreme el cielo del efecto ensalada.


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